
Ella es quien llena gran parte de mi vida y de mi tiempo libre, pues mientras estoy en casa, siempre está a mi lado y en la noche duerme conmigo.
Es como todos los boxers, muy amigable, loquilla y juguetona, pese a que ya es una "señora" de 6 años. Pero eso es lo lindo de esta raza, que siguen siendo como cachorros hasta viejitos.
Lo único malo, es que hace dos años se le declaró una epilepsia. Siempre quedaré con la duda, si cuando me entraron a robar a la casa, le pueden haber dado algún golpe en la cabeza y que de ahí le haya provenido esta enfermedad.
Pero está en control y con tratamiento, el que aún está en período de ajuste, pues le siguen dando ataques una vez al mes.
Toma Primidona y quizás con el Fenobarbital andaría mejor, pero me sale muy caro y con mi escuálida pensión, no sería posible comprarla. Además que es un lío adquirir ese medicamento, los veterinarios no están autorizados a recetarlos, sólo algunos médicos pueden dar la receta. Y por supuesto, sería agregar la consulta médica para que me la extendieran a mi nombre. O sea, que ante la farmacia, yo sería la que tengo epilepsia..... ¿por qué hay incurrir en estos engaños para poder medicar a una mascota?.... ¿es que no consideran a los veterinarios personas confiables?. Y eso que el veterinario que la atiende es un neurólogo doctorado en una universidad de USA (creo que son solamente dos los que hay en Chile y uno de ellos está en Valdivia). Bueno, el sistema es así y no puedo cambiarlo.
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